17/2/08

La Musa Embotellada



Eran las cuatro de la tarde, en pleno mes de Agosto. Estaba en mi estudio de la Calle San José, hacía unos años que me había independizado y allí, en mi rinconcito, me sentía libre, pasábamos las horas riendo, besándonos, acariciándonos.... Era un día muy caluroso, fuera el termómetro marcaba 50º, dentro luchábamos por sobrevivir con un viejo ventilador y litros de agua.

El incienso se iba consumiendo poco a poco, yo estaba sentado sobre la moqueta, apoyando mi espalda contra la pared y mirando el sofá que tenia enfrente… Allí, delante de mí, tumbada en el colchón, estaba Sahara, amaba a esa chica. Era dos años mayor que yo, tenia una larga melena de pelo negro y rizado, con los ojos de un verde puro, enigmáticos… jamás encontré a alguien con una mirada como ella… Me encantaba dejar pasar el tiempo, los dos tumbados, mientras nos mirábamos a los ojos… en ese momento la arena del reloj se quedaba suspendida en el aire dejándonos disfrutar de cada segundo eterno.

Hasta que apareció en mi vida vivía encerrado en mi burbuja, con todas las entradas apuntaladas para que no entrara ni el más débil haz de luz, ella me ayudó a abandonar las lágrimas y volver a poder soñar despierto. Era como si un insecto cargado de sangre onírica hubiese entrado a mi cerebro, y, buscando un lugar seguro, hubiese depositado en el sus huevos repletos de esencia de sueños para que eclosionaran y dieran un nuevo aire a mi vida.

Éramos almas gemelas, tan iguales como diferentes, pero necesitábamos oír la respiración del otro para continuar existiendo, éramos unos soñadores empedernidos, nos pasábamos el día con los pies en el aire, viajando por mundos que salían de nuestra imaginación. Era como si sus padres le hubieran marcado desde el nacimiento poniéndole ese nombre que en árabe significa Luna (a mi entender la musa de los soñadores)

Ella se despertó, y girando su cabeza, vio como le miraba y en su rostro se esbozó una sonrisa, nos levantamos los dos y nos fundimos en un abrazo. No me encontraba más seguro en ningún sitio como entre sus brazos, sentía que el dolor no podía ni tan siquiera acercarse a mi…

…………silencio…………..

Mi corazón comenzó a latir débilmente, cada vez sentía que me abrazaba con menos fuerza, de repente, ella, incomprensiblemente, se iba difuminando en la tenue atmósfera que creaba la lámpara de la habitación, las paredes se iban deshaciendo… mi cabeza daba vueltas… caí de rodillas al suelo, quería gritar, pero ningún sonido salía de mi garganta… comenzó a verse el cielo, por lo que, siguiendo el curso extraño que estaban llevando estos momentos, apareció la luna en lo alto y la débil imagen de Sahara comenzó a desaparecer fusionándose con la luz que ofrecía la majestuosa luna…

…Cerré mis ojos…

Estaba soñando… me desperté, noté como mis mejillas se humedecían al recorrerlas un río de lágrimas… era día de luna llena y por la ranura de la ventana se colaba un rayo de la luz lunar…cogí una botella vacía, la destapé, y la enfoqué hacia el haz luminoso, cuando encajó por el pequeño orificio la cerré con fuerza…

…Desde ese día cuando quiero escribir algo… dejo ese recipiente en la mesa, delante de mi… y miro a mi musa embotellada…

3 comentarios:

La musa embotellada dijo...

SI SEÑOR, da gusto leerla, y encima ya hace tiempo que la tenías, tu eres llegar y tocar el cielo. Parece que te cueste nada..QUEREMOS MAAAAAS....

Menos mal que tenemos toda una semana para ir paladeandolas..ñam ñam.

El insecto dijo...

Yo tmb quiero más me gusta esta sensación de... uhmm... como anestesiado que te quedas. Ya te lo he dicho, me gusta mucho como redactas.

Joer por fin ha llegado el momento en el que me encanta el domingo por la noche.

La musa embotellada dijo...

Jejeje, si ahora tengo una razon para vivir hasta el domingo.

Wapo, noche de relatos y luego un poco de Iker Jimenez, que más podemos pedir...

Van a estar bien los domingos a partir de ahora....

Por cierto...ejem, ejem, quien postea ahora el tema de esta semana?, ya esta tardando que mi cerebro se me duerme...